| PRESIÓN LABORAL TENDENCIOSA | |
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MOBBING LABORAL - ACOSO LABORAL |
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Primera Parte. TEORÍA GENERAL DEL MOBBING O PRESIÓN LABORAL TENDENCIOSA
7.- SUJETOS
7.3.- Carácter
Se ha dicho por algunos estudiosos, que hay determinados trabajadores que tendrían más facilidad para sufrir mobbing.
Estos serían por un lado, las personas eficaces, pues con su trabajo ponen en evidencia a otras personas y con sus resultados pueden cuestionar el status existente en la empresa; otras serían las personas atractivas, seductoras, con cierta capacidad de liderazgo, lo que provocaría la reacción del sujeto activo por no aceptar su relegamiento; finalmente estarían las personas depresivas o vulnerables, y cuyo acoso, tendría asegurado una falta de oposición.(146)
Sin cuestionar lo dicho, me parece más sólido, un extremo relacionado con ello, y este es que las personas que tienen un riesgo mayor de padecer una presión laboral tendenciosa severa o de grave perjuicio para su salud, son aquellos trabajadores que tienen una personalidad fuerte.
De las entrevistas con afectados, del estudio de los casos que llegan a los Tribunales, de los propios estudios estadísticos médicos..., quien tiene “las papeletas” para sufrir -lo que podríamos denominar- el mobbing devastador, es aquel trabajador que por haber tenido un papel relevante dentro de la empresa, por ser su propia personalidad de cierto liderazgo, ...etc., tiene un elevado concepto de su labor o de autoestima.
El razonamiento es fácil de entender: a diferencia de aquellas personas débiles de carácter, que ante la adversidad buscarán como huir sin mucho tardar -si no arrastrarse simplemente-, el trabajador con un carácter fuerte, se revelará contra su situación de distintas formas (haciendo nuevos esfuerzos de adaptación, buscando el apoyo o la comprensión de jefes o compañeros distintos, autoinculpándose en ocasiones,...) pero no arrojará fácilmente “la toalla”.
Es éste sujeto pasivo, quien tiene el riesgo grave para su salud, porque en esa larga lucha de adaptación, hay alguien que pierde y lo manifestará tardíamente: su salud.
¿Y el carácter del sujeto activo?.¿Existe un carácter común a todos los acosadores, ya sea mobbing descendente, horizontal o ascendente?.
Algunos autores, quizás influidos por lo que denomino “prisma victimizado del mobbing”, no han dudado en verles rasgos identificativos.
Es el caso de Rodríguez López (147), quien al respecto afirma: “Podríamos decir que son personas: resentidas, frustradas, envidiosas, celosas o egoístas, teniendo uno, varios o todos estos rasgos en mayor o menor medida. Están necesitadas de admiración, reconocimiento y protagonismo y lo que quieren es figurar, ascender o aparentar, aun cuando simplemente deseen hacer daño o anular a otra persona”.
La cuestión es compleja, entre otras cosas por los diversos tipos de mobbing existentes (148), pero hay un extremo de mi experiencia, que sí que quiero aquí destacar: la autoconfianza.
El acosador moral, a diferencia de otro acosador como puede ser el sexual, mantiene hasta el último momento (la sentencia condenatoria) e incluso después, la convicción interna de no haber hecho nada malo, sino el ser estricto con su trabajo.
Así como en el acoso sexual, el sujeto activo que es demandado o denunciado, suele interiorizar a la llegada a los Tribunales que algo ha hecho (..bueno, es cierto que ese día me pasé un poco...), aunque acto seguido intente desdramatizar su comportamiento con frases como “...pero no hay que tener una mente estrecha” o “...estamos en una sociedad liberalizada” u otras similares, el sujeto activo de la presión laboral tendenciosa no es consciente en ningún momento anterior al juicio, de que algo malo ha hecho, pues entiende que lo único que ha hecho es cumplir estrictamente con su trabajo, y si está ahí es por los problemas personales que tiene el demandante o denunciante.
La sorpresa que genera el desarrollo del juicio en sujeto activo, escuchando al abogado o los testigos de la parte instante, suele ser mayúscula terminando con un rostro claro de incredulidad.
La autoconfianza en su comportamiento, se muestra así, como un factor claramente diferenciador entre el acosador moral, y el acosador sexual.
Esta apreciación personal, obtenida de los juicios sobre mobbing celebrados, se puede ver ya expresamente, en una reciente sentencia.
Se trata de la sentencia del TSJ Murcia de fecha 2-9-03, la cual expone:
“Inexistencia del más mínimo arrepentimiento de la empresa. En el acto del juicio la empresa llegó a señalar que el trabajador era un gandul que hacía mucho tiempo que ni hacía ni servía para nada, y todo ello sin ruborizarse. («El señor P. hace tiempo que no hace nada en la empresa»)...”
Pues bien, todo este posicionamiento “valentón” de la parte demandada en el acto de juicio, se llevó a cabo en un supuesto donde la víctima fue privada del despacho y línea telefónica que tenía; le fueron cambiados sus cometidos de asesor técnico eléctrico a vigilante de obras; era llamado con expresiones del tenor “cabrón”, “hijo de puta”, “eres un gandul”, “no sirves para nada”, “gilipollas”, “subnormal”, “imbécil”, todo ello dicho a gritos, delante de otros trabajadores, y con gestos violentos; se le encomendaron trabajos particulares del tipo, chófer y vigilante del chalet del demandado; para finalmente no encomendarle trabajo alguno y llegar a la agresión física.
La evidencia de este caso pone de manifiesto que, la autoconfianza -que llega incluso hasta el momento del juicio- se revela como una característica muchas veces repetida, en el sujeto activo.
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Gimeno Lahoz, Ramón. |
Libro: La Presión Laboral Tendenciosa Autor: Gimeno Lahoz, Ramón |
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