PRESIÓN LABORAL TENDENCIOSA

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MOBBING LABORAL - ACOSO LABORAL

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Primera Parte. TEORÍA GENERAL DEL MOBBING O PRESIÓN LABORAL TENDENCIOSA

9.- EFECTOS

9.3.- Consecuencias de la presión laboral tendenciosa para la víctima

 

 

Las consecuencias para quien ha sufrido dicha presión hasta una fase avanzada, llegan a ser en ocasiones incalificables.

Sirva a modo de indicación este testimonio recibido en las entrevistas con víctimas de mobbing, por ser perfectamente trasladable a muchos casos:

“Mi gama de síntomas era: la interrupción del sueño, sueños recurrentes, apetito disminuido con pérdida notable de peso, indecisión, inhabilidad para concentrarme, fatiga, irritabilidad, agitación, nerviosismo, sentido del humor perdido, dificultades menstruales, dolores de cabeza por la tensión acumulada, vergüenza, y sensación inexplicable de ser culpable. También perdí la alegría e interés en mis actividades diarias, incluido el tiempo que pasaba con los miembros cercanos de la familia. Todo mi esfuerzo iba dirigido a evitar pensamientos o sensaciones asociadas al problema del trabajo”.

Evidentemente las consecuencias más graves para el trabajador afectado son a nivel psíquico.

La sintomatología puede ser muy diversa, pero el eje principal de las consecuencias que sufre el sujeto afectado será siempre la ansiedad (164): la presencia de un miedo acentuado y continuo, de un sentimiento de amenaza.

Ansiedad, inicialmente manifestada en el ámbito laboral pero que pronto trasciende esta frontera.

Pueden darse también otros trastornos emocionales como sentimientos de fracaso, impotencia y frustración, baja autoestima o apatía.

Pueden verse afectados por distintos tipos de distorsiones cognitivas o mostrar problemas a la hora de concentrarse y dirigir la atención (los diagnósticos médicos compatibles son síndrome de estrés postraumático y síndrome de ansiedad generalizada).

Este tipo de problema puede dar lugar a que el trabajador afectado, con el objeto de disminuir la ansiedad, desarrolle comportamientos sustitutivos tales como drogodependencias y otros tipos de adicciones, que además de constituir comportamientos patológicos en sí mismos, están en el origen de otras patologías.

La intensidad que puede alcanzar esta afección es máxima, habiéndose detectado casos de suicidio (165), o de trastorno paranoide.

A nivel físico, podemos encontrarnos con diversas manifestaciones de patología psicosomática, desde dolores y trastornos funcionales hasta trastornos orgánicos (vómitos, diarreas, llanto espontáneo, dolor torácico, dolor vertebral, temblores, mareos...), pero cuyo origen reactivo dificultará su tratamiento mientras subsista el conflicto yacente.

A nivel social, destaca la irritabilidad de la víctima de mobbing, que se traduce en una dificultad de intercomunicación incluso dentro de la propia familia.

Es posible que estos individuos lleguen a ser muy susceptibles e hipersensibles a la crítica, pues la inestabilidad provocada genera actitudes de desconfianza y conductas de aislamiento, evitación, retraimiento, cuando no de agresividad u hostilidad.

Son comunes sentimientos de ira y rencor, y deseos de venganza contra quien entiende le está agrediendo.

Junto a ello se encuentra un sentimiento de vergüenza-humillación.

Igual que en muchas personas que han sufrido el trauma de una violación, la víctima de mobbing, siente un pesar de vergüenza-humillación, independientemente de su no culpabilidad.

Es aquí donde surgen las preguntas a uno mismo, sobre:

¿cómo pude callarme entonces?
¿cómo permití que la situación se repitiera?
¿hasta qué punto no soy culpable por haberlo permitido?

La razón de ser de estas autopreguntas que se realiza la víctima, debe buscarse en el desequilibrio psicológico que provoca todo ataque brutal a la dignidad humana, el cual precisa de un tiempo para su restablecimiento que coincide con la superación del trauma.

Es sin embargo a este nivel, a nivel social, donde se puede encontrar la mayor terapia, pues la salud del individuo se verá menos afectada en tanto se mantenga la interacción social, es decir, el apoyo familiar, de amigos, y de compañeros de trabajo.

Para el sujeto pasivo del mobbing el coste a sufrir, como se ha visto, es enormemente destructivo; nos podemos preguntar entonces por qué no abandona, por qué se empecina en una confrontación que le va a generar daños superiores a los estrictamente laborales.

La respuesta aquí es más compleja que una simple contestación referente al orgullo del trabajador, o al ejercicio de los derechos laborales. Además de estos extremos que se dan por hecho, a los que se debe añadir la dificultad del mercado laboral cuando se tiene una cierta edad, existe una razón muy importante que condiciona pesadamente la decisión del trabajador, y esta es la inseguridad que ha generado en el trabajador dicha situación injusta (sin haber realizado ningún incumplimiento laboral).

El menoscabo de su seguridad laboral, es interiorizado por el sujeto en lo que puede denominarse “inseguridad global”, y se refleja automáticamente ante la mera idea de acercarse al mercado de trabajo; su autoconfianza para hacer frente a una situación nueva, no existe.(166)

Me parece interesante en este momento destacar una cuestión de la que se han hecho eco algunos psicólogos que han realizado encuestas vía cuestionario y de la que también se percató Marie-France Hirigoyen, sobre una base más amplia, al confeccionar su libro “El acoso moral en el trabajo”.

La autora cuando se puso en contacto con los más de 300 acosados que le habían escrito tras su primer libro, observó cómo muchos ya no querían contestarle al cuestionario porque “habían pasado página”y ello supondría revivirlo, y otros lo hacían con una moderación sorprendente, esforzándose por comprender lo que habrían podido cambiar de su propia conducta para dar con una solución; especialmente esto ocurría en los supuestos que se había sido víctima solitaria, víctima sin apoyo de sindicatos (compañeros de fábrica), o sin repercusión en los medios de comunicación.

De aquí se puede ya extraer una línea de estudio importante, cual es que la presión laboral tendenciosa, por su afectación psicológica, trasciende con mucho en sus consecuencias, al problema laboral; mucho tiempo después de haber puesto fin al conflicto laboral, el mero hecho de recordar la situación genera temor en la víctima, cuando no una autoinculpación.

 


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Gimeno Lahoz, Ramón.

Magistrado Juez Titular del Juzgado de lo Social. Doctor en Derecho por la Universidad de Girona. Autor de la primera Tesis doctoral sobre mobbing.

 

Libro: La Presión Laboral Tendenciosa
LIBROS - LA PRESION LABORAL TENDENCIOSA: EL MOBBING DESDE LA OPTICA DE UN JUEZ
458 páginas

Autor:

Gimeno Lahoz, Ramón

EDITORIAL LEX NOVA, S.A

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