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Tal y como se ha dicho ya, el mobbing empezó a perfilarse como
un problema
laboral autónomo, al constatarse médicamente las consecuencias
que tenía en
muchos afectados; fue la medicina, y en particular el grupo de
trabajo que encabezó
el psiquiatra Leymann, quien al tratar a una serie de enfermos
por patología psíquica,
detectó una gran uniformidad en la génesis y en las
consecuencias de esos pacientes trabajadores.
La medicina había dado el primer paso en detectar un conflicto
laboral,
pero la asimilación de este conflicto por el ordenamiento
jurídico laboral, iba a
precisar -y está precisando- de un mayor tiempo.
Sirva este preámbulo para entender, por qué las primeras
manifestaciones de la
presión laboral tendenciosa en los Tribunales de Justicia,
fueron en la línea de
plantearse si esas consecuencias psíquicas padecidas por el
trabajador, no debían
reputarse como fruto del trabajo, y por ende como contingencia
de accidente de trabajo (233),
en lugar de una simple enfermedad común.
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